Veo y escucho mucha información respecto a la Seguridad Social y los inmigrantes. Que si es justo que se nos ofrezcan los mismos beneficios médicos que los españoles, que si merecemos que se nos pague una pensión mínima habiendo cotizado menos, que si es justo beneficiar de estas prestaciones a los padres reagrupados que no han aportado nada a las arcas del Estado…
La verdad es que hay mucho de donde tomar para hacerse una idea, a favor o en contra, de estas cuestiones que suelen atraer más polémica que soluciones. Lo que resulta penoso, es que a final de cuentas se arremete contra el inmigrante, que a sabiendas o no de los beneficios de los que puede disfrutar tras una temporada de trabajo (mayoritariamente forzado y en donde es poco valorado) se encuentra con una “tranquilidad” de la que una gran mayoría no puede disfrutar en su país de origen: una jubilación “justa” y acceso a servicios médicos “básicos” y "gratuitos".
Quienes apoyan su descontento con el colectivo inmigrante, deberían considerar datos objetivos como que:
1. Salimos de nuestro país con intención y edad de trabajar, por lo tanto estamos aportando al mismo sistema del cual se nos quiere excluir.
2. En España es insignificante la cantidad de reagrupados en edad próxima a la jubilación, incluso si se considera el porcentaje considerando el total del colectivo inmigrante de manera independiente.
3. Es una cantidad más significativa la de inmigrantes que regresa a su país de origen antes de poder disfrutar de los beneficios que ha reportado al Estado, que la que permanece en España hasta agotar estos recursos.
4. Los inmigrantes hacemos mucho menos uso de los servicios y beneficios de los que tenemos derecho, pagando la misma proporción de salario que un nacional español. Costamos menos al Estado.
5. De no ser por la mano de obra inmigrante, el pago de pensiones para los españoles, quedaría mucho antes en descubierto.
Si se ciñen al argumento de los años cotizados, podríamos decir también que a los españoles que inician su vida laboral más tarde, ya sea por haber estado estudiando o por cualquier otro asunto, le vamos a pagar menos de pensión, aun si la ley tiene establecido lo que le corresponde por el tiempo cotizado. Y decir esto, sería en sí mismo una barbaridad con todas sus letras.
Mi intención no es mostrarme a favor o en contra de ninguna de las posiciones; en este artículo solo pretendo recordar que los inmigrantes tenemos, constitucionalmente, unos derechos que estamos en la plena libertad de reclamar. La legislación está ahí, y no la hemos escrito nosotros. A la hora de inclinarnos hacia cualquiera de los extremos de esta polémica situación, deberíamos abrir un poco el foco de visión y observar lo que realmente está ocurriendo.
Pero esta es solo una de las ramitas del enredado matorral que envuelve el tema del sistema de la Seguridad Social y el colectivo inmigrante. Espero poder continuar desarrollando otros puntos de este suculento lío.
dm
Enlaces de Interés para este tema

