domingo, 29 de mayo de 2011

Inmigración y Seguridad Social


  Veo y escucho mucha información respecto a la Seguridad Social y los inmigrantes. Que si es justo que se nos ofrezcan los mismos beneficios médicos que los españoles, que si merecemos que se nos pague una pensión mínima habiendo cotizado menos, que si es justo beneficiar de estas prestaciones a los padres reagrupados que no han aportado nada a las arcas del Estado…

  La verdad es que hay mucho de donde tomar para hacerse una idea, a favor o en contra, de estas cuestiones que suelen atraer más polémica que soluciones. Lo que resulta penoso, es que a final de cuentas se arremete contra el inmigrante, que a sabiendas o no de los beneficios de los que puede disfrutar tras una temporada de trabajo (mayoritariamente forzado y en donde es poco valorado) se encuentra con una “tranquilidad” de la que una gran mayoría no puede disfrutar en su país de origen: una jubilación “justa” y acceso a servicios médicos “básicos” y "gratuitos".

  Quienes apoyan su descontento con el colectivo inmigrante, deberían considerar datos objetivos como que:

1. Salimos de nuestro país con intención y edad de trabajar, por lo tanto estamos aportando al mismo sistema del cual se nos quiere excluir.

2. En España es insignificante la cantidad de reagrupados en edad próxima a la jubilación, incluso si se considera el porcentaje considerando el total del colectivo inmigrante de manera independiente.

3. Es una cantidad más significativa la de inmigrantes que regresa a su país de origen antes de poder disfrutar de los beneficios que ha reportado al Estado, que la que permanece en España hasta agotar estos recursos.

4. Los inmigrantes hacemos mucho menos uso de los servicios y beneficios de los que tenemos derecho, pagando la misma proporción de salario que un nacional español. Costamos menos al Estado.

5. De no ser por la mano de obra inmigrante, el pago de pensiones para los españoles, quedaría mucho antes en descubierto.



  Si se ciñen al argumento de los años cotizados, podríamos decir también que a los españoles que inician su vida laboral más tarde, ya sea por haber estado estudiando o por cualquier otro asunto, le vamos a pagar menos de pensión, aun si la ley tiene establecido lo que le corresponde por el tiempo cotizado. Y decir esto, sería en sí mismo una barbaridad con todas sus letras.

Mi intención no es mostrarme a favor o en contra de ninguna de las posiciones; en este artículo solo pretendo recordar que los inmigrantes tenemos, constitucionalmente, unos derechos que estamos en la plena libertad de reclamar. La legislación está ahí, y no la hemos escrito nosotros. A la hora de inclinarnos hacia cualquiera de los extremos de esta polémica situación, deberíamos abrir un poco el foco de visión y observar lo que realmente está ocurriendo.

Pero esta es solo una de las ramitas del enredado matorral que envuelve el tema del sistema de la Seguridad Social y el colectivo inmigrante. Espero poder continuar desarrollando otros puntos de este suculento lío.

dm
Enlaces de Interés para este tema

martes, 26 de abril de 2011

Diario de una Inmigrante



  No hace falta más que entrar en el buscador GOOGLE e introducir la palabra inmigrante para que se llene la ventana con imágenes de personas con su maletita vieja o amontonados en barcas y con cara de miseria y desdicha. 

  Soy consciente de que al estar mayormente acompañada por el adjetivo ILEGAL, se haya acotado el término INMIGRANTE para personas que están fuera de su país bajo esta condición, por eso (y por razones a veces algo absurdas) la palabra INMIGRANTE llega a resultar dura de escuchar para algunas personas (al igual que NEGRO), que pueden no haber superado aún la idea de que la misma tiene una connotación denigrante, quizá por el inapropiado uso que en ciertos momentos de la historia (y de la no tan historia) se hace de dicho término. 


  Inmigrante no es más – según una definición simple y sin rebuscar – que una persona que llega a un país extranjero para establecerse en él. Dicho esto, quisiera que la palabra inmigrante se viera según su definición, que me parece hace alusión a una persona fuerte, que se mueve algo mas allá de una frontera, que sueña, que busca lo que quiere sin limitarse a un espacio geográfico conocido (zona de confort) y muchas veces lanzándose de cabeza a una tierra que tan siquiera le entiende hablar, incluso si tiene su mismo idioma. Visto así, y sin ser estas las únicas virtudes que veo en los que somos inmigrantes, me encanta ser considerada una de ellos.

Bienvenida

  Viviendo en una tierra que no me vió nacer y que no tiene el olor del mar en el trayecto habitual a mi rutina diaria, me surge la necesidad de recopilar mis experiencias, emociones e impresiones sobre lo que cada día tengo la oportunidad de descubrir... y vivir!!

  Te sentirás identificado con estas letras, si por cualquier motivo y en cualquier condición, estas en un país distinto al que guarda tus recuerdos de infancia, tus memorias de adolescente y tus sueños de joven con ganas de labrarte un mejor futuro; palabra que parecía lejana y que con el paso de los años se va tejiendo, sin que te des apenas cuenta. Pero también te gustará si eres de los que busca comprender su entorno y saber lo que pasa a su alrededor.

  Lo primero en lo que tuve que sentarme a pensar fue el tema que escogería para escribir, y no fue difícil, pues es algo que simplemente te surge cuando tanto a tu alrededor difiere de lo que tienes visto como habitual, pero el nombre del blog ya es otra cosa, y así empiezo a escribir…